A 224 años del natalicio de Antonio José de Sucre

Cumpliéndose 224 años de su natalicio, la Fundación Gran Mariscal de Ayacucho (Fundayacucho), rinde un homenaje a quien fue conocido por su honradez, perseverancia, amabilidad y generosidad, un joven patriota que, desde muy temprana edad, luchó por la libertad de los pueblos de América.

Nació en Cumaná el 3 de febrero de 1795. Durante su adolescencia, fue enviado a Caracas para iniciar estudios de Ingeniería Militar en la escuela del coronel español Tomás Mires, donde adquirió conocimientos de matemática, agrimensura, fortificación y artillería, formación indispensable para su carrera militar.

A sus 16 años, combatió bajo las órdenes de Francisco de Miranda en la Batalla de Valencia por la recuperación de la monarquía española, días antes de la Declaración de la Independencia de 1811. Esto lo hizo merecedor del grado de Teniente por parte de Simón Bolívar, quien en ese momento era Coronel del Ejército Republicano.

A partir de 1819, Sucre se convirtió en la figura más importante de la estrategia de liberación continental expresada por El Libertador. Confiado y seguro de sus talentos, Bolívar le delegó una serie de responsabilidades en el campo militar y político. Para 1818, El Libertador lo nombra Jefe del Estado Mayor en el Oriente del país, y meses después lo comisionó en Angostura para la adquisición de armamento en islas del Caribe.

Desgraciadamente, el 4 de junio de 1830 es asesinado en las montañas de Berruecos (Arboleda, Colombia), su crimen fue la “crónica de una muerte anunciada” ya que fue planificado y ejecutado con alevosía, ensañamiento, ventaja y premeditación. Tras esta cobarde acción, allí permaneció su cadáver por más de 24 horas hasta que los pobladores de las localidades cercanas le dieran cristiana sepultura. En la actualidad, sus restos reposan en la Catedral Metropolitana de Quito, capital de Ecuador.

El mariscal Sucre era, sin duda, el heredero político del Libertador, el más fiel de sus soldados, el de mayor capacidad de dirección y organización, razón por la cual la oligarquía decidió su asesinato. Bolívar lo llamó el “Padre de los hijos del Sol”. Sucre le entregó a Bolívar todos los honores de sus batallas, porque combatía para una causa, para la libertad del continente y no para su gloria personal.

Años más tarde con la llegada de la Revolución Bolivariana, el Comandante Hugo Chávez reivindicó y dignificó la figura de este importante prócer de la independencia nacional y su legado como joven patriota comprometido con la justa causa de la liberación de su pueblo.

Entre los muchos homenajes rendidos por el Gobierno Bolivariano, se destaca la Fundación Misión Sucre, creada en el año 2003, como plan estratégico y extraordinario que garantiza el acceso a la educación universitaria a todos los bachilleres sin cupo. Hoy día, abarca toda la geografía nacional e incluye a la población históricamente marginada del sistema educativo. “Triunfadores” es el nombre con que se identifica a los estudiantes de esta Misión, en honor al insigne militar de la independencia latinoamericana.

La Fundación Gran Mariscal de Ayacucho, institución transformada en el año 2006 por el Gobierno Revolucionario, que impulsó una rigurosa política de cambiar la concepción de entidad bancaria a una nueva institución que otorga becas de cara al pueblo y a los intereses del desarrollo del país.

Bajo el Sistema Unitario de Compensación Regional de Pagos (SUCRE), durante el año 2008 el Presidente de la República, Hugo Chávez, hizo un llamado a los países de América Latina y el Caribe a unirse para trabajar en la creación de una moneda común que haga frente a la “dictadura del dólar”. Esta moneda es impulsada como un mecanismo de integración comercial de todos los países miembros de la Alternativa Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), con el fin de contrarrestar la hegemonía del dólar en el mercado financiero mundial.

Prensa Fundayacucho