245 años del natalicio de Francisco Antonio Zea

Francisco Zea

Caracas.- Intelectual y masón colombiano, nacido en Villa de la Candelaria de Medellín, Provincia de Antioquia el 21 de octubre de 1770 y muere en Inglaterra el 28 de noviembre de 1822.

Hijo legítimo de Pedro y Rosalía perteneciente a la pequeña nobleza provincial, realizó sus primeros estudios en la única escuela existente en su ciudad natal. En 1782 inició el bachiller en el Real Colegio y Seminario San Francisco de Asís. Luego en 1786, Zea obtuvo una beca para continuar sus estudios superiores de Jurisprudencia en el colegio de San Bartolomé.

Expulsados los franceses de España, Zea regresó a América, uniéndose a Bolívar desde 1816. A pesar de su acendrado bolivarianismo y sus preclaras virtudes, tuvo una especie de veleidad política al asistir al tristemente célebre Congresillo de Cariaco, pero, una vez asentada la República, le cupo la honra de presidir el Congreso de Angostura.

Fue nombrado Vicepresidente de la Gran Colombia en el Departamento de Venezuela, también fue uno de los redactores del «Correo del Orinoco». Cuando firmó la Ley Fundamental de la República de Colombia, dijo la célebre expresión: «La República de Colombia queda constituida! ¡Viva la República de Colombia!» En diciembre de 1821, el Libertador Simón Bolívar, Presidente de la República, envió a Europa al Vicepresidente Francisco Antonio Zea en busca de apoyo económico y científico, y del reconocimiento internacional para el nuevo Estado llamado Colombia, que comprendía la antigua Capitanía General de Venezuela, el Virreinato de Nueva Granada y la Audiencia de Quito.

El 1º de mayo de 1822, Francisco Antonio Zea visitó en París al Barón Cuvier para solicitar su ayuda en la contratación de una comisión científica, con el fin de fundar “un establecimiento consagrado al estudio de la naturaleza, al adelanto de la agricultura, las artes y el comercio como fuentes de progreso”.

Tras su muerte, debida a un ataque de hidropesía, Zea fue enterrado en la Abadía de San Pedro y San Pablo de Bath, donde aún reposan sus restos a la espera de su repatriación a Colombia.