Inicio Noticias  

Becarios y becarias de Fundayacucho se embarcan por la paz

Yorlet Acosta
01/07/2011

img597.png


Por segundo año consecutivo un grupo de becarios de la Fundación Gran Mariscal de Ayacucho (Fundayacucho) pertenecientes al Programa de Estudiantes Internacionales en Venezuela, navegarán por trece días a bordo del Peace Boat, o Barco de la Paz -de acuerdo a su traducción al español-, en el marco del II Crucero Juvenil del Alba para América Latina, organizado desde el 13 al 25 de junio de 2011.

El Barco de la Paz es una Organización No Gubernamental (ONG) internacional, sin fines de lucro, originada en 1983 en Japón, con la intención de enfrentar de manera progresista los obstáculos que limitan las sociedades de hoy en día, por medio de la organización de programas educativos globales de turismo responsable, proyectos de cooperación y campañas de sensibilización y presión sociopolítica. Una de sus principales actividades es ejecutar un crucero alrededor del mundo, cuatro veces al año. Hasta el momento son 73 viajes, los realizados.

Julia Montoya, presidenta de Fundayacucho exhortó al grupo a representar a sus países con el corazón: “por algo son ustedes y no otros quienes están aquí hoy, siéntanse privilegiados. Lleven en alto a sus países y a Fundayacucho, el Programa de Estudiantes Internacionales es nuestro programa bandera y ustedes son su motor”.

Indicó además que el Alba se construye día a día. “El Alba se toca, se siente, se palpa, no es una idea que quedó en un papel, ustedes son muestra de lo que estamos haciendo. Cada uno de nosotros trabaja cada día en esto y cree en ello, la idea es que nos representen como embajadores que son de sus países y de Venezuela. Ojalá que nuestros hijos y nietos puedan ver cristalizado todo esto que comienza con una semillita que son ustedes".

Asimismo, Emilie Macglone, coordinadora internacional del Barco de la Paz, relató que el Crucero Juvenil del Alba tiene sus antecedentes en el año 2005 cuando nace la idea de organizar un Crucero Bolivariano, en el que se invitaron a doce jóvenes, la experiencia se repitió por tres años más, hasta convertirse en el proyecto actual.

Desde 2010 se inició la relación con Fundayacucho, en aquella oportunidad viajaron nueve becarios y este año lo harán cinco: Brian Villca, estudiante de Ingeniería en Telecomunicaciones de la Unefa (Bolivia), Yrama Baloa, estudiante de Medicina en la UNERG (Venezuela), Karla Pineda, estudiante de Informática en el IUT Jacinto Navarro (Ecuador), Osiris Cruz, estudiante de Construcción Civil en el UPT “Manuela Sáenz” (Nicaragua), Temma Diney Aubrey, estudiante de Gestión Social para el desarrollo Local en la UBV-Falcón (Dominica).

“Es una experiencia increíble, viajan fuera de sus países y conocen la cultura de otros continentes como Asia, América y algunos países del Caribe. Tenemos voluntarios de todo el mundo que muestran la solidaridad hacia los países del Alba. Los jóvenes trabajan en equipo y aunque son de diferentes naciones, tienen la misma visión mundial: muestran la integración de Suramérica y valoramos mucho eso porque consideramos que a Asia todavía le falta un poco de esa identidad que se ve muy fuerte en América Latina”, indicó Macglone.

María Antonia Pérez, también coordinadora del Barco de la Paz, señaló que la relación con Venezuela surge desde la Cancillería y de la concepción del Alba como unidad. “Conocimos que en Venezuela el Alba contaba con varios proyectos entre ellos el educativo que se lleva a cabo a través de Fundayacucho y pensamos que sería interesante integrar a estos chicos que provienen de otros países para conectarlos con lo que hace Peace Boat”.