
La autoestima “es el resultado de la opinión que una persona tiene de sí misma”, así resume el psicólogo clínico Lenin Lucena el significado de esta palabra tan determinante para que el ser humano alcance la felicidad absoluta; consciente de esta realidad, la Fundación Gran Mariscal de Ayacucho (Fundayacucho) organizó, en su sede principal ubicada en La Urbina, un Taller de Autoestima dirigido a adultos con diversas discapacidades, para brindarles herramientas que ayuden a mejorar su percepción de sí mismo.
Lucena, servidor con discapacidad motora del Consejo Nacional para las Personas con Discapacidad (Conapdis) y facilitador del taller explicó que sólo la “discapacidad psicológica”, es capaz de paralizar al ser humano y limitarlo para alcanzar sus metas personales y profesionales. “El concepto que cada quien tiene de sí mismo es lo que le va ayudar a alcanzar la plena felicidad, es por ello que en estos talleres buscamos que las personas con discapacidad aprendan a desarrollar sus habilidades sociales, a ser más asertivos, a resolver sus problemas de forma efectiva y que no le introduzcan a la condición de discapacidad las problemáticas sociales, ni que piensen que todo lo que está pasando fuera de su ser tiene que ver con la discapacidad”.
Asegura que en la medida que reconocemos nuestras fortalezas y sus debilidades somos capaces de identificar y desechar los calificativos negativos que nos impone la sociedad. “Si tú te puedes reafirmar y reforzar el concepto que tienes de ti como persona, vas a saber discriminar o distinguir cuáles cosas son producto de tus errores -porque todos somos humanos y nos equivocamos-, y cuáles son producto de la sociedad. A medida que haya un equilibrio entre el afrontamiento de los problemas y de las emociones es que tú te vas a reafirmar, pero cómo se consigue ese equilibrio, pues tomando mejor las decisiones, resolviendo tus problemas y para ello existen técnicas de manejo de conflictos, restructuración cognitiva, que no es otra cosa que cambiar los pensamientos negativos hacia nuestra persona por pensamientos positivos”, dice.
La confianza es la clave
Erika Laguna, facilitadora de cursos de computación para personas con discapacidad visual en la Asociación Nacional de Ciegos de Venezuela (ANCIVE), asegura que en este encuentro obtuvo herramientas para mejorar su calidad de vida. “La idea es tener siempre mente positiva de lo contrario no hay taller que valga. Hoy he aprendido que la confianza, es decir, la seguridad que tienes en ti para realizar las cosas, tus actividades y cumplir tus metas es de suma importancia para crecer como persona”.
“No dejarse abatir por las adversidades” es su nuevo lema, asegura Laguna, quien padece discapacidad visual.
Aimee Licerio tiene parálisis cerebral; gracias a su ímpetu y el apoyo de su familia estudió y logró graduarse en Gestión Social. Desde hace tres años labora en Fundayacucho y dice con plena satisfacción que sus tareas las realiza “excelentemente bien”. Hoy reconoce que ciertas vivencias personales han afectado su autoestima, “sin embargo, estoy haciendo un esfuerzo por salir adelante, afrontarlo y superarlo. Participar en este curso ha sido de gran ayuda, ya que he recibido herramientas para resolver situaciones personales”, afirma.
Para Génesis Iriarte la experiencia también ha sido enriquecedora. “El taller es muy bueno y es importante para mí porque así puedo ayudar a otras personas. En este encuentro aprendí que la peor discapacidad que existe es la psicológica, uno tiene que romper barreras y salir adelante. Cuando estaba pequeña sí me sentía con baja autoestima, pero gracias a Dios he cambiado. Ahora soy más independiente, estudio y me relaciono más con quienes me rodean”, dice la joven con discapacidad visual.
El psicólogo clínico Lenin Lucena recomienda que ante situaciones adversas hay que aprender a pedir ayuda y no encerrarse en sí mismo por el miedo a ser juzgado y rechazado.