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Becarios de Fundayacucho en Alemania debaten sobre el compromiso social del científico venezolano en el siglo XXI

Heison Moreno
19/06/2012

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(Prensa Fundayacucho 19.06.12). El Gobierno Bolivariano a través de la Fundación Gran Mariscal de Ayacucho (Fundayacucho), en colaboración con el Consulado de Venezuela en la ciudad de Hamburgo (Alemania) y el Frente Bolivariano Revolucionario Peumayén, organizó en esa ciudad una jornada de intercambio de saberes con becarias y becarios venezolanos que cursan estudios de cuarto nivel en esa localidad.

El encuentro realizado este 17 de junio se convirtió en una ocasión para el avance en la formación del hombre y la mujer nueva que requiere Venezuela. La jornada se inició con un foro que llevó por nombre "El científico venezolano y su compromiso social en el siglo XXI”.

La segunda parte promovió un espacio para que los becarios y becarias de Fundayacucho presentaran sus ideas y propuestas sobre el quehacer del científico en Venezuela y su formación.

Militancia política ¿y por qué no?

El foro inició con la participación de la doctora Virginia Albarrocín, licenciada en ciencias biológicas y doctora en la misma especialidad por la Universidad Nacional de Tucumán, Argentina, además de investigadora del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas de ese país.

“El conocimiento es uno de los pilares del desarrollo y la base de la revolución colectiva", dijo Albarrocín, al tiempo que destacó que el científico es responsable de lo que produce, por lo que es imprescindible no solo que conozca teorías y métodos, sino también realidades.

La investigadora argentina hizo un llamado a que el científico asuma que no es sólo un actor pasivo de su realidad, o un mero contribuyente de información, resultados y/o soluciones tecnológicas en desmedro de sus posibles aplicaciones y/o consecuencias, sino que su accionar tenga un verdadero compromiso social, sabiendo que sus tareas pueden y deben transformar para bien, la calidad de vida de los hombres del mundo, pero sobre todo los de su propia patria.

Albarracín aprovechó la ocasión para relatar la experiencia del caso de Argentina en materia científica, recordando que los golpes de Estado y la derecha en ese país expulsaron a los científicos pues no le daban ningún valor, al no generar capital inmediato. Al respecto señaló que con el gobierno de la actual presidenta Cristina Fernández, se ha promovido y apoyado la labor científica en ese país suramericano.

El foro también contó con la participación por videoconferencia desde Venezuela del doctor Steve Ellner, graduado en Historia y Política Latinoamericana y profesor en la Misión Sucre, dedicado a la investigación.

Ellner explicó que existen dos filosofías históricas que se ha tenido sobre la ciencia, una donde se la considera como contribución al conocimiento y totalmente neutral y la segunda que hace al científico responsable de la aplicación de su investigación.

El historiador hizo un llamado a los becarios y becarias a entender que deben situarse en medio de la segunda corriente debido a que “la ciencia no es un terreno neutro” y, como prueba de ello, citó dos eventos que ilustran estas corrientes.

El primero es el caso del Proyecto Manhattan, con el descubrimiento de la bomba atómica y su uso en Hiroshima y Nagasaki, la cual tuvo consecuencias devastadoras para la humanidad. También hizo referencia al juicio de Numenberg que condenó a los responsables directos de las atrocidades cometidas bajo la Alemania Nazi durante la Segunda Guerra Mundial.

“El conocimiento científico en ningún momento es neutral sino que puede ser utilizado en favor del progreso y la felicidad de la gente o muy en contra de ella. El científico no puede lavarse las manos de la aplicación que su investigación científica genere en la sociedad”, concluyó Ellner.